La Gimnasia Artística es una disciplina que combina fuerza, equilibrio y acrobacias. En mis clases, ofrezco una introducción a este deporte desde los 6 años, siempre de forma segura y adaptada a la edad y capacidades de cada niño. Es una actividad que reta al cuerpo y a la mente, y que construye una base atlética excepcional que sirve para cualquier otro deporte o actividad física.
El desarrollo físico que proporciona la Gimnasia Artística es integral. A diferencia de otros deportes, trabaja todos los grupos musculares de forma equilibrada. Fortalece el core (zona abdominal y lumbar), mejora la flexibilidad de manera sorprendente y desarrolla una potencia y agilidad que pocas disciplinas logran. Es un trabajo corporal muy completo y exigente.
Mentalmente, la gimnasia es una escuela de vida. Favorece la disciplina y la concentración de una manera muy directa. Para realizar un elemento acrobático, por simple que sea, se requiere una concentración absoluta. Además, ayuda a los niños a gestionar el miedo y a superarlo. Les enseño a confiar en sus propias habilidades físicas y a entender que la constancia es la única vía para lograr un nuevo truco.
La coordinación es un pilar de esta disciplina. La Gimnasia Artística requiere una conciencia espacial y corporal muy elevada. Los alumnos aprenden a saber dónde está cada parte de su cuerpo en el aire, cómo caer de forma segura y cómo enlazar movimientos fluidos. Esta propiocepción avanzada les da un control y una seguridad en su motricidad que es evidente en su día a día.
Pocas cosas construyen tanta confianza en las propias habilidades físicas como la Gimnasia Artística. El momento en que un alumno logra hacer una voltereta, una rueda o mantener el equilibrio en una postura que creía imposible, es un impulso de autoestima gigantesco. Aprenden que con trabajo y disciplina, su cuerpo es capaz de hacer cosas asombrosas.